martes, 4 de mayo de 2010

EN UN PISPAS

No hace tanto, llegaba a casaun domingo a las nueve de la mañana, suspirando por meterme en la cama antes de que la resaca se metiera en mi estómago, y diciendo ( más bien lloriqueando):

- Yo no quería estar así... no pienso volver a beber...


Ahora, regreso con croissants recién hechos, deseando meterme en la cama para dormir como un bebé ( pero no demasiado, para aprovechar el día), y pensando ( con todo el fastidio del que soy capaz):

- ¿¿Para cuándo chapa y pintura autodesmaquillante??.



¿Qué ha pasado (y cuándo) con mi "juventú"...?.

domingo, 2 de mayo de 2010

Tiene un tick


Bolleras del mundo: si atravesáis una fase en la que los desajustes de vuestro gaydar os lleven a pensar que lo mismo carecéis de él ( “Diossss...si no lo tengo, ¿¿¿¿ a ver si va a ser que no entiendo????”), por lo que más queráis: NO vayáis a un pueblo turístico mallorquín.

Nota: no sé si lo sabréis, pero ciertas zonas de Mallorca parecen la provincia mediterránea de Alemania.
Errores del gaydar...Alemania... ¿veis por dónde voy? ¿No?. Bueno.

Primavera de 2000.
Hacía ya, por lo menos, un mes que había llegado al pueblo; lo recorría varías veces al día ( del trabajo a casa, a la playa, otra vez al trabajo...), pero mi lentitud para sentirme en un lugar nuevo apenas me permitía reparar en el entorno.
Registraba los detalles básicos para la supervivencia ( librería, súper, trattoria, banco y señales/obstáculos para no hostiarme con la bici) pero los importantes, los pequeños, quedaban fuera.
Hasta ese momento, la imagen que el nombre del pueblito generaba en mi cerebro era la de un ente
vestido con gayumbos chillones, camiseta más chillona aún, y eso que parece ser un pack indisoluble: sandalias de tiras con calcetines.

Y, un día cualquiera, te sorprendes OBSERVANDO todo cuanto sucede. Sin transición, sin detonante aparente, has pasado del ente playero a sentirte parte de ese universo.
No hay vacaciones escolares, y el pueblo está repleto de jubilados ( “ aaay qué lindo, los viejitos de la mano...”) y de...¿lesbianas?:” mira esta...y esas de ahí... y las cuatro de este lado... y TODO ese grupo de allá... estas de aquí también...pues no, estas no, que les están dando piquitos a los maridos... pero ese otro grupito... joé qué rollo bollo es este pueblo pero... ¿todas maduras?¿ todas tan masculinas?.., a ver estas.... ¡¡¡¡ PARA!!!!”.
Tantos años viendo la tele tenían que servir para algo, en un instante desfilan por tu mente todas las imágenes que has visto de atletismo/olimpismo ochentero y te das cuenta que no, que no son todas bollo : tan solo son algo así como las primas de aquellas atletas germanoorientales ( creo que aquí me sobra una “o”, o me falta un guión, o ambas cosas) cuya apariencia física corría, a ritmo de plusmarca, en dirección diametralmente opuesta a lo femenino que sus nombres deberían representar ( bueno, vale, “Ulrike” lo pone crudo, pero sigue siendo nombre de mujer).

Así que, a partir de ese momento, he ahí una mujer ( tú; o sea, yo) a un “ relativiza, nena, relativiza” pegada.
Tan a rajatabla llevas el relativizar, el desterrar clichés y todos los etcéteras similares posibles que, meses después, cuando una casi madurita atractiva y ANDRÓGINA aguanta tu rollazo de consulta en la oficina de turismo sólo para encontrar el momento de guiñarte un ojo, tú piensas “ la pobre, tiene un tick” y te quedas tan ancha.

PD: Juro que el tono de este post ( y el recuerdo de lo que cuenta) debía ser divertido.
Pero, escribiendo sobre las atletas, recordé esto

y ya no tengo ganas de reir.

viernes, 30 de abril de 2010

Gánate el jubileo.



Trescientos y pico kilómetros andando, paisajes, experiencias, albergues, ampollas (sólo una, pero la madre de todas las ampollas), complicidad y sexo, mucho sexo.
Los cuatro últimos días llevas las botas sin atar porque ya no hay grandes desniveles que requieran
sujeción en los tobillos, un alivio para tus deditos, que se ven así libres de un presión preocupante.
Estáis pasando Lavacolla casi con seis horas de antelación, así que no hará falta dormir en el Monte do Gozo, ¡hoy llegas a Santiago!: reencuentros, marisco,¡lavadora!, alvariño, casco histórico, ¡bragas nuevas!, bañera, y una cama enorme para follar...
Ella que pone velocidad de crucero y te deja medio kilómetro atrás: el cansancio acumulado ha estado a punto de enfangaros en una bronca descomunal,mejor cada una a su ritmo por un rato y espacio para respirar.
En la recta más sencilla de todo el Camino ( “Avenida Estrujempujen” para ti), contemplando el entorno (“fundiéndote”, prefieres pensar) y caminando siguiendo el ritmo de la inercia, los cordones demasiado flojos de tus botas se unen a mitad de un paso para que la inercia gravitatoria te lleve, efectivamente, a fundirte con la tierra del camino.
7o kilos tuyos y ocho de mochila ahí, a lo largo (156 cmtrs.), en lo que tardas en girar sobre ti misma (“coño, qué cómoda la mochila”) varios estrujempujen te rodean, una de ellos te ofrece caramelos ( la pobre; caerse en semejante tontería de recta solo puede deberse, pensaría cualquiera, a un desmayo) sin detener su marcha, mientras que una atractiva y madura española te ayuda a levantarte y pregunta cómo estás mientras retira suavemente los restos de tierra de tu frente.
-Las gafas, no me he roto las gafas, ¿verdad?.
( Si con esta frase no las vuelves locas, es que no hay remedio para ti....).
Para cuando ideas una forma de mantener los cordones tan flojos pero recogidos ELLA, que, por supuesto, marcha ya a casi un kilómetro de semejante espectáculo, llama y te pregunta con un cabreo bastante atacao “DÓNDE ESTÁS???”, y tú, a punto de llorar y deseando que te abracen “ ES que... me he caído...” , y ella “ PERO DÓNDE ESTÁS?????”..
Esa mujer libre, segura, fuerte y quizá cruel, ve llegar un bulto sospechoso cabizbajo y avergonzado, luciendo unas rodillas amarillo-betadine que tan bien combinan con el chubasquero de Renault (¡Alonso campeón!).

jueves, 29 de abril de 2010

2009



2009 fue como esta foto: puro contraste entre jirones y raíces firmes.

Y, al igual que en la foto, no hubo divisoria que partiera simétricamente las luces y las sombras.


¿Para qué gastar energía en tratar de ensamblar como un puzzle piezas que funcionan como placas tectónicas?.

SEÑALES


Daba un tipo de pera pequeña y redonda que en casa empleaban, sobre todo, para hacer compota, y que a mí me gustaba cruda,cuando aún no había madurado del todo y conservaba cierta acidez fresca.

A su sombra, los cuatro primos gastamos horas de pataleos y miedo hasta que nuestros pies de bebé se acostumbraron al tacto de la hierba; jugamos al fútbol ( a penaltis y a " gol-portero"); nos columpiamos ( incluida la versión salvaje de este pasatiempo: cuando de la soga que conformaba el columpio no quedó apenas un trozo, mis primos bajaban a toda la velocidad la cuesta y enfilaban la peral a lomos de MI bicicleta con el único propósito de soltarse en marcha y colgarse); y tuvieron lugar las siestas más antológicas de toda la zona...


Mi abuela, que cumple 86, ya la recuerda enorme.

Así que no es descabellado calcularle doscientos años de historias, ritos, guerra...


El vendaval a principios de 2009 la tumbó para una siesta forzosa y desprotegida, descubriendo unas raíces increíblemente poco pobladas.


Al comunicarme la noticia, un vértigo me recorrió diciendo " algo (malo) va a pasar".

lunes, 9 de marzo de 2009

miércoles, 15 de octubre de 2008

CAMINO DE VUELTA

Vuelvo a casa.Por la carretera,ruidosos,
los coches y gente que cruza y camina y
saluda.También hay algunos que paran.
Quieren hablar, saber de la vida que
llevo.Unas tardes vienen visitas o el
cartero trae saludos y facturas del
banco.
Desde el balcón de casa contemplo
la tarde
en silencio,
la estación que pasa.
Si me siento triste llamo por teléfono
o me voy al cine en invierno.

Vuelvo a casa.No vengo de ninguna
parte. No voy a ningún lugar.
A nadie conozco aquí.
Nada quiero saber.

Berta Piñan.
"Noches de incendio" ( 1985-2002).