martes, 1 de febrero de 2011

Hoy sí, je je jee...

Me considero una persona corta de reflejos.
Vamos, de esas que ante un percance, suele acabar sintiéndose bastante pazguata más que nada por no saber reaccionar .
Pero hoy, cosas del trabajo más o menos rutinario ( creo yo ) , " la vida " me ha concedido una especie de revancha; por suerte, la escena que la originó no fue ni la mitad de agresiva que la previa, pero sí lo bastante similar como para verme cargada de razón y quedarme tan ancha.
Hoy, pese a comprender el engorro que supone, y después de mucho rebatir las mentirijillas que soltaba por la boca para tratar de salirse con la suya, a un pasajero que se estaba gustando en ponerme verde porque tenía que pagar dos kilos de exceso de equipaje, le he soltado con toda la calma de la que soy capaz:

- Cuando va Usted a un rastaurante y le traen la cuenta con los precios que ya ha visto antes de ordenar la comanda, ¿ se le ocurre pedir que no le cobren el entrecot? ¿ Por qué lo hace entonces con una línea aérea?.

Qué a gusto mequedao...

lunes, 24 de enero de 2011

VII.

Tengo el día lolaylo.

domingo, 16 de enero de 2011

IV

Precioso día
de invierno.

martes, 11 de enero de 2011

Amor express.

El riesgo de esperar a que admitieras tu camino y quisieras recorrerlo conmigo, las lágrimas de alegría la primera vez que me cogiste la mano, los fines de semana sin salir de la cama resarciéndonos del mal sexo incial, el amor en tu mirada, las horas rehabilitando la casa y manteniendo la huerta, lo que me costó convencerte para que me dejaras escoger el nombre del niño ( Aridane ), el desgarro de los tres meses separadas temiendo que fueras a dejarme, la furgo acondicionada que machacamos en dos años y medio...

Habrá a quien esto le parezca poco.

Pero es cuanto me ha dado tiempo a pensar entre el instante en que te vi, al otro lado de la calle, y el momento en que nos cruzamos sin mirarnos.

Y no sé si lo hiciste pero, si te hubieras vuelto, yo ya estaría imaginando recuerdos de una vida con otra mujer ( la número ocho en lo que va de mañana ).


Despedida.

Me mantuve en silencio todo el camino, sintiéndome culpable si pensaba " lo más lógico es que ya no esté ", con un nudo en el estómago y, también, comenzando a tomar distancia con lo que estaba por pasar.
Vi a mi madre y a mi tía abrazarse con un llanto apagado y, aún así, necesité un tiempo para comprender que había muerto.
Mis primas no hablaban, mi hermana me buscaba con la mirada, mi padre cabizbajo.
Reaccioné por fin, pero apenas unos minutos; sollozaba sin poder arrancarme, hasta que me tranquilicé y me quedé en mi mundo.
Percibía a los demás pendientes de mí a través de su propio dolor; podría haber descrito exactamente lo que debería haber sentido, pero mis emociones no estaban.
Bajamos todos a la morgue, esperando a los de la funeraria. Una celadora preguntó si queríamos pasar a despedirnos, y cuando se estaba yendo me levanté como un resorte para acompañarla.
Mi madre quiso venir conmigo pero supongo que la tuve que fulminar con la mirada o algo así, porque se quedó paralizada a medio levantarse.

Yo sólo había visto un cadáver antes de esto; tendría unos ocho años, y a quien vi fue a una niñita como de cuatro; diría que lo que verdaderamente me impreisonó fue el vestido tan formal que le habían puesto; ella parecía verdaderamente dormida y tranquila.
Así y todo, esa imagen no se me olvidará en la vida.

Más de veinte años después, caminando unos pasos por detrás de la celadora, me asaltó el vértido de pensar si en el hospital habrían tenido el tiempo necesario para eliminar del rostro de mi abuela las huellas de la mascarilla y del desgaste tan breve ( apenas veinticuatro horas ) como arrollador.
Pude haberme dado la vuelta pero entré en la sala, tuve la opción de irme cuando vi dos fundas como las que aparecen en las películas pero pensé " no está sola ", y para cuando comencé a entreverle el pelo deseé tan sólo que l que estaba por ver no me cambiara para siempre la vitalidad con que quería recordarla.
La piel y el cabello tenían el mismo tono que apenas unas horas antes, cuando entramos a verla a la tarde, dormida, ovillada, sin muestras de dolor.
Cuando, días más tarde, me preguntaron, dije que parecía en calma, y no mentí del todo.
Pero tampoco se me olvidará nunca que su boca permanecía entreabierta, como si aún tuviera la mascarilla y qusiera absorver la mayor cantidad posible de oxígeno.
Como tampoco se me olvidará el tacto aún cálido de su frente cuando la besé.

La escena en aqulla sala apenas duró treinta segundos; en algún momento comencé a llorar con calma, y supe que no sería capaz de compartir mi duelo.





lunes, 6 de diciembre de 2010

Fotógrafa.

Pequeñita, menuda, la forma de llevar el foulard, el tacón de las botas dibujando una línea hasta su cintura incompatible con la discreción de la ropa negra, el jersey sobre sus pechos, el bolso en bandolera al lado contrario del estuche con los objetivos, el maquillaje casi imperceptible, los ojos pícaros y profundos, el cuello asomando por entre el foulard, el pantalón amoldándose a sus nalgas, delicada aún con las piernas separadas y flexionadas mientras se agazapa buscando un encuadre, la mirada, la melena recogida, firme y suave organizando a los novios y los padrinos, absolutamente femenina y sexy adelantando bruscamente los brazos para luego aproximarse la cámara al rostro como un soldado acomodándose el fusil...

Últimamente.

He hecho un viaje largo que ha tenido mucho de experiencia pero nada de poesía iniciática, aunque descubrí una forma de soledad nueva: la de necesitar compartirlo con alguien para hacerlo completamente real.

He vuelto de ese viaje sabiendo que " me obligaban " a cambiar de lugar de trabajo o a quedarme al paro : de momento he conseguido cambiar de trabajo y compatibilizar con el paro.

He leído en la boda (religiosa) de mi mejor amiga, y he tratado de divertirme a tope en una celebración llena de mujeres ( TODAS hetero ) donde el puntazo de la noche ha sido seguir con discreción ( y radiarla a los distintos grupitos ) la discusión entre una amiga hiperpija y su "prometido" ( entrecomillado no por ironizar, sino citando palabras textuales ), quien resultó ser tan majo como seta, y físicamente un cruce entre el ex de Falete y un Borbón.

He sentido de nuevo la necesidad de escribir, leer y comentar como a mí me gusta : con todo el tiempo por delante y buen ánimo, pero no he tenido / no he sabido crear esas condiciones.

He reparado con estupor en cómo tratar de ver el bosque nos convierte casi en personajes de película sobre teorías conspiratorias : ¿ en serio un soldadito se ha hecho con, conservado y colocado las filtraciones de wikileak ? ¿por qué nadie las pone en cuarentena ? ¿ por qué aprobamos que se declare un estado de alarma con la misma naturalidad con la que no nos interesamos por " la verdad " de la otra parte?...

He superado asombrosamente rápido el no verla a pesar de que su oficina está pegada a la de mi actual jefa; he admitido más asombrosamente rápido aún el hecho de que esta actitud saltará por los aires en cuanto me la cruce dos segundos .