Una cosa es improvisar las vacaciones, y otra lo que hago yo.
Se ve que eso de que los vuelos me salgan gratis ya lo arregla todo, como si fuera a dormir y ducharme en los aviones y a nutrirme también en ellos.
Hace casi un año que tengo decidido el primer destino y dónde alojarme, hace menos de dos meses que cambié el segundo.
¿Que me exigen tarjeta de crédito para reservar, aunque el pago se haga a la llegada? Pues yo la solicito ahora, sin reparar en que, por no cambiar domiciliaciones varias mantengo la cuenta en Lanzarote, con lo que los plazos se alargan ( hasta ahí llego, pero de la responsable de mi sucursal bancaria aquí en Oviedo me esparaba una respuesta más concreta).
¿Que para entrar en el segundo destino hace falta visado?Pues ya hablaré con Fulanita y Menganito, que me darán informaciones contradictorias sobre cómo conseguirlo más barato que a través de la Embajada ( como son contradictorias, no me atrevo a resolver mis dudas vía mail con la embajada, no vaya a ser que guarden mi consulta y mis datos y luego al llegar me digan " sí, visado ok, pero mira lo que tengo.... tú p'afuera").
¿Que tengo casi un año para apañar mi sueldo mileurista e ir dejando un fondo para lo que viene siendo algo insignificante como la supervivencia por ahí por el mundo?. Pues ya me dedicaré a "manirrotismos" varios, incluído el no leer( ni recordar) las condiciones de cierta web de contactos. Si lo hubiera hecho, no me vería frente a una renovación de suscripción automática por la que me piden la anualidad completa...
Resumiendo: me veo suplicándole a mi madre que me perdone el alquiler del mes que viene (siempre puedo chantajearla con lo de " no querrás que me quede sin un duro por ahí y...").
O, lo que es peor: teniendo que renunciar al súper viaje que tanto he estado deseando.
El año que viene repartiré mejor las vacaciones, y los viajes, he decidido vivir al día pero aprovechando las cosas.
Ya me siento mejor: qué daño hizo Escarlata O'Hara con ese " ¡ Ya lo pensaré mañana!...".